Los que me conocéis como fisio sabéis que esta es la primera pregunta que os hago cuando por mi mente ronda la idea de haceros una punción seca.

Muchos pensáis que estoy deseando sacar las agujas y hacer vudú con vosotros, pero para nada es así. Creedme si os digo que la punción seca nunca es la primera técnica de elección.

Antes de nada, para los que no habéis oído hablar de ella, voy a contaros en qué consiste.

La punción seca es una técnica que usamos en fisioterapia para acabar con los puntos gatillo.

Pensaréis que no os he explicado qué es la punción seca y ya saco otro término raro: punto gatillo.

Los puntos gatillo son una especie de nódulos dentro de una banda tensa del músculo. Estos generan dolor en el propio punto, y a distancia a veces, y provocan una limitación del movimiento. Pueden aparecer en cualquier músculo y, dado que el sistema musculoesquelético ocupa gran parte de nuestro cuerpo, es muy importante detectarlos y no confundir su dolor con otro tipo de dolor -como el visceral- lo cual es muy habitual.

Pues bien, lo que hace la punción seca es cargarse esos puntos. El fisio palpa la zona afectada con sus manos hasta encontrar el punto doloroso (punto gatillo) y cuando lo tiene, introduce una aguja (por esto lo de punción) similar o igual a las de acupuntura y “juega” con ella (sin infiltrar nada, por esto lo de seca) durante unos segundos. Las entradas y salidas de la aguja provocan espasmos en el músculo que son beneficiosos (y también dolorosos, no os voy a engañar) y, consiguen disminuir el dolor y aumentar la amplitud de movimiento.

La punción seca bien usada es muy muy efectiva, así que os prometo que solo la utilizo cuando tengo claro que os hará mejorar. ¡No soy la loca de las agujas! jajaja

Contracturas o dolores crónicos que no desaparecen a pesar de haber probado mil terapias, dolores de cabeza tensionales, “codos de tenista” o puntos localizados en músculos muy profundos a los que es imposible llegar con las manos, sóleos como piedras que machacan los periostios de corredores, entre otros, son casos en los que sin duda os haría una punción seca.

Por último, deciros que siempre, siempre es necesario hacer otra técnica después de una punción seca, como masaje, estiramiento, spray frío…

Y lo más importante, por favor, ESTAD SEGUROS de que el profesional que os realice una punción seca sea FISIOTERAPEUTA.

En el próximo capítulo sobre punción seca…

“Prométeme que hoy no me pinchas” Jaime.

“Quiero que me pinches para toda la vida” Elena.

“Paula, no me voy hasta que me pinches” David.

Ya sea amor u odio lo que sientas por la punción seca, te aseguro que suena mucho peor de lo que en realidad es. Si la pruebas ¡querrás repetir!